Al igual que se considera una enfermedad profesional en veterinarios y ganaderos, la brucelosis también afecta a los profesionales que trabajan en los laboratorios de Microbiología. “Es un patógeno de nivel 3, lo que implica hay que manejarlo con mucho cuidado y en campana porque si no se puede aspirar y desarrollar una brucelosis de laboratorio”, dice Delgado-Iribarren.
Consejos a viajeros
Aunque en España la brucelosis ya no sea una amenaza, aquellos viajeros que van a visitar las zonas de la cuenca mediterránea y en otros lugares del mundo donde sigue siendo prevalente la enfermedad, deben tener muy claro que: “nunca deben tomar productos lácteos no pasteurizados”.
Leche fresca
En el consumo de leche fresca que se adquiere en el supermercado, y que está pasteurizada, no hay peligro de contraer brucelosis. No obstante, Delgado-Iribarren recuerda que el proceso de la pasteurización hace que baje la carga bacteriana no que el alimento sea totalmente estéril. “Por eso es muy importante si adquirimos leche fresca conservarla en la nevera porque a temperatura ambiente pueden sobrecrecer las bacterias. Con la pasteurización es suficiente para no contraer estas enfermedades, al igual que evitar la mycobacterium bovis (tuberculosis bovina) que puede contraerse por el consumo de leche no pasteurizada.